El presidente Santiago Peña volvió a reunirse con el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, para evaluar el plan de contingencia que el Gobierno prepara ante la llegada del fenómeno climático El Niño. El objetivo es anticiparse a sus posibles efectos y reducir el impacto sobre la producción agrícola, con especial atención a los sectores más vulnerables.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería trabaja con técnicos y autoridades locales en distintos departamentos para identificar las zonas de mayor riesgo y definir medidas preventivas. La estrategia contempla un acompañamiento especial a la agricultura familiar y la horticultura, que podrían enfrentar dificultades por las variaciones climáticas y el exceso de lluvias.
El Gobierno también analiza la situación de sectores específicos, como el arrocero. Los productores solicitaron medidas de refinanciamiento, líneas de capital operativo y plazos diferenciados para realizar inversiones en canales, muros de protección, sistemas de bombeo y mejoras viales frente al exceso de agua. El MAG prevé canalizar estos pedidos ante los organismos financieros correspondientes.
La planificación apunta a reducir las pérdidas, sostener la producción y garantizar el abastecimiento de alimentos ante un escenario de mayores lluvias. El Ejecutivo busca coordinar la respuesta entre las instituciones nacionales, los gobiernos locales y los productores para actuar antes de que los efectos del fenómeno se profundicen.