Paraguay enfrenta un cambio importante en su escenario energético. Especialistas del sector advierten que la generación actual podría cubrir la demanda solamente hasta el periodo 2028-2030, por lo que el país necesita acelerar las inversiones en nuevas fuentes antes de entrar en una situación de déficit. La advertencia surgió durante el foro “Energía eléctrica para asegurar la continuidad del desarrollo en Paraguay”, donde expertos analizaron el crecimiento de la demanda y las alternativas disponibles.
Los números muestran la velocidad del cambio. En 2025, el sistema eléctrico requirió unos 29.500 GWh y alcanzó una demanda máxima de 5.280 MW. La demanda de potencia creció 49,8% en los últimos tres años, mientras las proyecciones ubican el consumo de energía en alrededor de 57.500 GWh para 2043. Si el crecimiento anual se mantiene entre 8% y 10%, las actuales fuentes de generación solamente alcanzarían hasta 2028-2030.
El escenario obliga a Paraguay a diversificar su matriz. La hidroelectricidad seguirá como principal fuente, pero los especialistas plantean sumar generación solar, biomasa, pequeñas centrales hidroeléctricas, gas natural y otras alternativas. La energía solar aparece entre las opciones más rápidas, con un plazo estimado de tres a cuatro años, aunque requiere sistemas de almacenamiento para cubrir la demanda durante la noche.
Otra alternativa pasa por aprovechar mejor las interconexiones con Brasil y Argentina. Los expertos estiman que una modernización del sistema permitiría importar energía en momentos de mayor necesidad, con una capacidad potencial de entre 3.000 y 5.000 MW desde Brasil. Con Argentina también existe la posibilidad de aumentar el intercambio a través de Yacyretá, aunque se necesitan nuevas obras de transmisión y acuerdos para comercializar esa energía.
El desafío también tiene una dimensión económica. La época en que Paraguay podía asociar su electricidad con un recurso prácticamente ilimitado y de muy bajo costo está llegando a su límite, según los especialistas. Las nuevas fuentes tendrán costos superiores a los de la generación hidroeléctrica tradicional, por lo que el país deberá invertir antes de que la demanda supere la capacidad disponible.
La discusión ya no pasa solamente por construir nuevas centrales. También requiere planificar las inversiones, ampliar las redes de transmisión y distribución y establecer una estructura institucional capaz de coordinar el crecimiento del sector. Entre las propuestas analizadas aparece incluso la creación de un Ministerio de Energía, Minas e Hidrocarburos y de un ente regulador independiente.
Paraguay todavía tiene margen para evitar una crisis, pero ese margen se reduce con cada año de crecimiento de la demanda. El punto central del debate es que las nuevas obras no pueden esperar hasta que aparezca el déficit: una central de gran escala puede tardar una década o más en concretarse, mientras alternativas como la solar y las interconexiones requieren varios años de planificación y ejecución.