Las cifras presentadas por el Gobierno sobre el desempeño de la economía paraguaya fueron cuestionadas por los economistas César Barreto y Jorge Schreiner durante un encuentro organizado por el Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco). Ambos señalaron diferencias entre los indicadores oficiales y el comportamiento que observan en la economía, además de advertir sobre el creciente peso del endeudamiento y el déficit fiscal.
Barreto puso especialmente en duda el crecimiento económico del 6,6% registrado recientemente. Según su análisis, ese resultado no coincidiría con las proyecciones realizadas previamente por Desarrollo en Democracia (Dende) ni con otros indicadores publicados por el Banco Central del Paraguay. El economista relacionó parte de esa diferencia con gastos que, a su criterio, no fueron registrados oportunamente en las cuentas fiscales.
El especialista sostuvo además que Paraguay está creciendo con un nivel de endeudamiento mayor al que tenía antes de la pandemia. Explicó que el déficit fiscal aumentó de manera considerable y que el Estado está recurriendo a deuda incluso para financiar gastos corrientes, como la compra de medicamentos. En su evaluación, este escenario aumenta los riesgos para las finanzas públicas pese al crecimiento de la economía.
Schreiner, por su parte, centró su análisis en la diferencia entre los buenos resultados de los principales indicadores macroeconómicos y la percepción de la población. Señaló que sectores como la agricultura y la ganadería tienen un peso importante en el crecimiento del Producto Interno Bruto, pero generan relativamente pocos puestos de trabajo, por lo que el efecto de ese crecimiento sobre los ingresos de las familias resulta limitado.
Otro de los puntos señalados fue la limitada contribución tributaria de algunos de los sectores que más crecen. Schreiner indicó que determinados regímenes especiales y exenciones hacen que el aumento de la producción no necesariamente se traduzca en un incremento proporcional de la recaudación, generando una brecha entre el crecimiento que reflejan las estadísticas y los recursos disponibles para el Estado.
Los economistas también cuestionaron las proyecciones oficiales utilizadas para justificar la expansión de programas de alto costo. Barreto señaló que las estimaciones de crecimiento de hasta 7% u 8% contribuyeron a sustentar la ampliación de iniciativas como Hambre Cero, la pensión para adultos mayores y el aumento de efectivos policiales, mientras que advirtió que algunos de estos compromisos podrían generar una presión permanente sobre el presupuesto.
En cuanto al tipo de cambio, Barreto consideró poco probable que el dólar alcance los G. 6.450 bajo las condiciones actuales. A su criterio, tanto factores internos vinculados al gasto fiscal y al crédito como elementos externos apuntan a un escenario en el que no se produciría una fuerte suba de la moneda estadounidense.
Schreiner también cuestionó la tendencia de establecer planes de desarrollo con metas para 2030 o 2050 sin evaluar previamente el cumplimiento de compromisos anteriores. Afirmó que existe una dificultad para reconocer los problemas actuales y medir con precisión cuánto de los objetivos planteados en años anteriores realmente se alcanzó.
Finalmente, ambos economistas coincidieron en señalar al déficit fiscal como uno de los principales riesgos para la economía paraguaya. El proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 contempla un déficit de 3,9% del PIB, por encima del límite establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal. Ante este escenario, Barreto planteó la necesidad de contener el crecimiento del gasto corriente, especialmente en salarios, jubilaciones y programas sociales, para preservar recursos destinados a la inversión pública.