Catorce diputados del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) desoyeron la postura fijada por el Directorio partidario y acompañaron con sus votos la reelección de Camilo Benítez como contralor general de la República. La decisión permitió al cartismo alcanzar los 64 votos necesarios para mantener a Benítez en el cargo durante el periodo 2026-2031, pese al llamado de la conducción liberal a no respaldar su continuidad.
La postura del PLRA había sido contraria a la continuidad de Benítez al frente de la Contraloría, en medio de los cuestionamientos de sectores de la oposición sobre su gestión y sobre el proceso utilizado para definir las ternas. Sin embargo, un grupo de legisladores liberales decidió permanecer en el recinto y participar de la votación, terminando por respaldar al candidato que contaba con el apoyo del oficialismo.
La elección de Benítez se produjo apenas días después de que el Senado remitiera las ternas a Diputados. Los candidatos no tuvieron la posibilidad de presentar sus propuestas ante el pleno de la Cámara Baja antes de la votación, una situación que fue cuestionada por legisladores opositores, quienes consideraron que el resultado estaba prácticamente definido de antemano. La terna para contralor estuvo integrada por Benítez, Mabel Bogado Oviedo y Carlos Vera Ruiz.
El acompañamiento liberal también quedó reflejado en la elección del subcontralor. Armindo Torres, actual director de Declaraciones Juradas de la Contraloría y vinculado al movimiento Honor Colorado, fue elegido para el cargo, desplazando al liberal Augusto Paiva. La definición terminó de consolidar el control del oficialismo sobre los dos principales cargos de la institución.
La votación generó críticas dentro de la oposición, principalmente por la decisión de los legisladores liberales de acompañar al cartismo pese a la postura partidaria. El resultado dejó expuesta nuevamente la división interna de la oposición y la dificultad del PLRA para imponer una línea común entre sus representantes en la Cámara de Diputados.