Ueno Bank concedió créditos por G. 254.157 millones, equivalentes a unos USD 42,5 millones, a Mowi SA, empresa que pasó a ser controlada por su exsubgerente José Sala en septiembre de 2025. Según un informe del Banco Central del Paraguay (BCP), los fondos fueron transferidos a otras compañías del Grupo Vázquez, propietario de la entidad bancaria, para cubrir sobregiros.
Sala adquirió el 90% de las acciones de Mowi SA el 19 de septiembre de 2025, por G. 7.200 millones. En la misma operación, Sergio Pizzurno, exgerente general del Grupo Vázquez, compró el 10% restante por aproximadamente G. 800 millones.
Siete días después del cambio accionario, Mowi comenzó a recibir asistencia crediticia de Ueno Bank. El primer préstamo fue de USD 12,5 millones, otorgado a diez años de plazo y sin garantías. Posteriormente, se aprobaron otros créditos y sobregiros, hasta alcanzar un total de G. 254.157 millones a abril de 2026.
El informe de la Intendencia de Supervisión de Entidades Financieras Sistémicas del BCP, fechado el 8 de junio de 2026, identificó deficiencias en el análisis crediticio de la empresa. Entre las observaciones figuran la falta de una evaluación completa de su solvencia, la ausencia de justificación suficiente sobre el origen de algunos ingresos de capital y las dudas sobre la capacidad de Mowi para generar recursos propios para devolver los préstamos.
Los supervisores también señalaron inconsistencias entre el destino de los fondos declarado en el plan de negocios de Mowi y las transferencias efectivamente realizadas. Según el documento, parte de los recursos se dirigió a empresas vinculadas al conglomerado, entre ellas Itti SAECA, Redipro y Redisa.
El análisis también alcanzó a Grupo Hendy SA, otra firma que pasó a manos de empleados del Grupo Vázquez en septiembre de 2025. Esta empresa recibió créditos por G. 252.251 millones, equivalentes a unos USD 42 millones, sin garantías reales, de acuerdo con el reporte.
En conjunto, Mowi SA y Grupo Hendy SA recibieron desembolsos por G. 506.678 millones, alrededor de USD 84,5 millones, según los datos citados por el medio. Una parte importante de esos recursos fue destinada a cubrir sobregiros de empresas del mismo grupo empresarial.
Las operaciones también fueron analizadas en un memorándum del 10 de julio de 2026, atribuido al entonces gerente de Supervisión del BCP, Fernando Rivarola. En el documento, el funcionario advirtió sobre posibles excesos en los límites regulatorios para créditos a empresas vinculadas y cuestionó las condiciones en que se aprobaron determinadas operaciones.
La normativa vigente establece un límite para las operaciones crediticias con personas o empresas vinculadas equivalente al 20% del patrimonio efectivo de la entidad financiera. El memorándum recomendó evaluar medidas de regularización ante los indicios de incumplimientos y la utilización de fondos para fines distintos de los declarados.
El caso se suma a los cuestionamientos sobre la supervisión de las operaciones de Ueno Bank y el cumplimiento de las normas prudenciales del sistema financiero. Hasta la publicación de la información.