Paraguay contabiliza 20 víctimas de feminicidio entre enero y octubre de 2026, según los datos actualizados del Ministerio Público. Los casos dejaron 36 hijos e hijas en situación de orfandad, de los cuales 26 son menores de edad. Además, se reportaron 28 tentativas de feminicidio en el mismo periodo.

El último caso que elevó la cifra a 20 fue el asesinato de Deisy Paola Giménez Segovia, de 22 años, ocurrido en Lambaré. La joven fue atacada a balazos cuando se dirigía a su lugar de trabajo. Como principal sospechoso fue identificado su expareja, quien ya contaba con una denuncia presentada por la víctima.

De acuerdo con el informe de la Fiscalía, el departamento Central concentra la mayor cantidad de víctimas, con 12 casos. Le siguen Concepción, con tres; Canindeyú, con dos; y Asunción, Alto Paraná y Caazapá, con un caso cada uno.

En cuanto a la distribución mensual, enero registró seis feminicidios, seguido de marzo, con cuatro, y julio, con tres. En mayo y agosto se contabilizaron dos casos en cada mes, mientras que abril, septiembre y octubre registraron una víctima por mes.

Los datos también reflejan que la violencia se produce principalmente dentro del entorno cercano de las mujeres. Las parejas y exparejas figuran como los principales presuntos responsables, con ocho casos atribuidos a cada grupo. También se identificó a un padrastro, un hijo y dos conocidos entre los sospechosos.

Respecto al lugar de los hechos, 15 feminicidios ocurrieron dentro de viviendas y cinco en la vía pública. En cuanto a los mecanismos utilizados, 11 víctimas murieron por heridas de arma blanca, seis por disparos de arma de fuego, dos por traumatismos provocados por golpes y una por asfixia.

Las edades de las víctimas oscilan entre los 12 y los 80 años, e incluyen a una niña menor de 12 años. Del total, 14 eran madres. Asimismo, 18 eran paraguayas, una brasileña y dos pertenecían a comunidades indígenas.

En el ámbito judicial, el Ministerio Público informó que 15 presuntos responsables fueron imputados, mientras que cinco autores se suicidaron después de cometer los crímenes. Además, uno de los sospechosos cuenta con una orden de captura internacional y fue detenido en Brasil, donde será juzgado.

Las cifras reflejan la persistencia de la violencia extrema contra las mujeres en Paraguay y el impacto que estos hechos dejan en sus familias, especialmente en los niños, niñas y adolescentes que pierden a sus madres.