Los productores ganaderos comenzaron a tomar medidas de prevención ante el posible impacto de El Niño, que prevé un periodo con mayores lluvias y temperaturas elevadas durante los próximos meses.
El exceso de agua aparece como uno de los principales riesgos para la actividad, especialmente por las dificultades que puede generar en los caminos, accesos a los establecimientos y traslado de animales, por lo que el sector busca asegurar provisiones y anticiparse a eventuales zonas anegadas.
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) recomendaron a los productores evitar la ubicación de animales en zonas que puedan inundarse y asegurar con anticipación la disponibilidad de alimentos para el ganado.
También se planteó la necesidad de mantener preparados los establecimientos ante posibles dificultades logísticas, mientras que desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) señalaron que se trabaja en la limpieza de canales y en coordinación con instituciones públicas para reducir los riesgos.
El fenómeno también puede generar condiciones favorables para la ganadería, ya que un mayor régimen de lluvias puede mejorar el crecimiento de las pasturas, aumentar la oferta de forraje y reducir el riesgo de déficit hídrico.
El desafío estará en manejar los excesos, debido a que el anegamiento de los campos y las dificultades para acceder a los establecimientos pueden terminar afectando tanto el manejo del ganado como la salida de la producción.
Las previsiones del MAG apuntan a que los efectos de El Niño ya comenzarían a sentirse desde setiembre, con mayor intensidad durante noviembre y diciembre. Ante este escenario, el sector productivo busca llegar preparado, con reservas de alimentos, mejores condiciones de drenaje y planificación de las tareas, de manera a reducir el impacto que puedan tener las lluvias sobre la producción pecuaria.