El senador Rafael Filizzola celebró el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los médicos para destrabar el conflicto salarial, pero cuestionó la forma en que el Ejecutivo manejó la crisis durante los últimos meses. A su criterio, el entendimiento llegó después de una serie de propuestas rechazadas, cambios de postura y negociaciones que mostraron falta de previsión por parte de las autoridades, por lo que consideró necesario que el Gobierno deje de actuar de manera improvisada frente a los problemas del sistema sanitario.

Filizzola sostuvo que el acuerdo representa un avance porque responde a parte de los reclamos que impulsaron la movilización de los médicos, pero advirtió que el entendimiento no debería quedar limitado a una salida coyuntural para evitar la huelga. El legislador planteó que el Gobierno debe asumir la situación como un problema estructural y avanzar hacia una política sanitaria que contemple salarios, condiciones laborales, medicamentos, insumos y una planificación de largo plazo.

El acuerdo entre el Ejecutivo y Sinamed contempla un reajuste de G. 2 millones por vínculo, además de otras medidas relacionadas con la situación de los médicos contratados y el pago por jornadas de feriado, en una negociación que dejó atrás propuestas anteriores que el gremio había rechazado por considerarlas insuficientes. La nueva propuesta quedó pendiente de la evaluación de los médicos antes de levantar formalmente la huelga convocada para el 21 y 22 de setiembre.

El nuevo ministro de Salud, Isaías Fretes, asumió un papel central en esta etapa de la negociación y había planteado la necesidad de retomar el diálogo para alcanzar una salida antes de la medida de fuerza. Su llegada al frente de la cartera sanitaria generó expectativas entre los gremios, que valoraron su disposición a negociar y esperan que los compromisos asumidos se traduzcan ahora en medidas concretas.

El cuestionamiento de Filizzola se suma a las críticas que surgieron durante el conflicto por la demora del Gobierno para encontrar una respuesta común con los médicos. La discusión dejó expuestas las dificultades de la administración para coordinar una posición entre Salud, Trabajo, Economía y el Congreso, mientras la crisis avanzaba con renuncias de profesionales y la amenaza de una nueva paralización de los servicios.