La crecida del río Paraná alcanzó los 6,30 metros en Ayolas, Misiones, y dejó a más de 2.000 personas fuera de sus viviendas, en una emergencia que podría agravarse en los próximos días. El intendente de la ciudad, Carlos Duarte, advirtió que el nivel del agua llegó a una altura que no se registraba desde la inundación de 1983 y que las proyecciones apuntaban a una suba adicional de 30 centímetros.

Hasta el momento, unas 686 familias fueron afectadas por el avance del agua y muchas debieron trasladarse a albergues temporales, viviendas de familiares o casas alquiladas en zonas más altas. En total, se habilitaron 13 refugios para recibir a los damnificados, mientras continúan las evacuaciones en los barrios más afectados, donde varias calles y viviendas quedaron bajo agua. Los trabajos se realizan con apoyo de instituciones públicas y voluntarios, que también ayudan a rescatar animales.

La situación genera preocupación por sus consecuencias económicas, ya que una parte importante de las familias de Ayolas depende de la pesca y del turismo de playa. Con los barrios inundados y las actividades paralizadas, los comerciantes y trabajadores del sector temen que las pérdidas se prolonguen durante los próximos meses. El intendente advirtió que, según las previsiones, la crecida podría extenderse hasta febrero o marzo del próximo año.

Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de que el nivel del río siga aumentando por efecto de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. Mientras avanzan las tareas de asistencia y evacuación, la emergencia vuelve a poner en evidencia la necesidad de una solución definitiva para proteger a las comunidades que cada año quedan expuestas a las inundaciones.