El aumento de los combustibles todavía no se trasladó de forma directa a los precios de los productos en los supermercados, según explicó el presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), Gustavo Lezcano. El sector mantiene un seguimiento de los costos y de las nuevas listas que puedan presentar los proveedores, antes de definir eventuales ajustes.

Lezcano señaló que una suba del combustible no significa automáticamente un aumento en las góndolas, ya que primero debe determinarse cuánto representa el mayor costo dentro del transporte y la logística de cada producto. En los casos en que las empresas tercerizan estos servicios, el impacto dependerá de los nuevos valores que planteen los operadores y de cómo los proveedores incorporen esos costos.

El sector supermercadista viene observando estabilidad en los precios desde aproximadamente marzo, aunque reconoce que el encarecimiento del combustible genera presión sobre la cadena de distribución. Por ahora, no se prevén remarcaciones inmediatas en la canasta básica, mientras continúa el monitoreo de los costos.

La preocupación se concentra principalmente en la logística, debido a que el diésel es un insumo importante para el traslado de mercaderías. Los recientes ajustes aplicados por emblemas privados aumentaron entre G. 300 y G. 600 por litro y podrían generar nuevas presiones sobre los costos de distribución en las próximas semanas.

Aun así, desde Capasu remarcan que el traslado de cualquier aumento dependerá de cada producto y de la estructura de costos de su cadena. El efecto del combustible no tiene el mismo peso en todos los rubros, por lo que el sector espera conocer primero el comportamiento de proveedores y transportistas antes de determinar si habrá cambios en los precios finales.